Global Voices por OBC Transeuropa Traducido (Español) por Mayra Heim.Este artículo de Mary Drosopoulos y Oana Dumbrava se publicó originalmente en el Osservatorio Balcani e Caucaso Transeuropa (OBC Transeuropa) en diciembre de 2024. Global Voices reproduce una versión editada en virtud de un acuerdo de intercambio de contenido.
¿Cómo podemos enseñar historia que refleje las experiencias de todos?
A quienes antes se llamaba “apátridas”, que originalmente emigraron del norte de India a Europa en el siglo XIV, ahora se les conoce oficialmente como “romaní” y “viajeros,” dos términos generales aprobados por el Consejo de Europa para abarcar una amplia gama de grupos étnicos divididos de la siguiente manera: pueblo gitano o romaní , sinti o sinta, caló, finés romaní, romanichal, bayache/rudari, egipcio balcánico (egipcios y ashcalíes), grupos orientales (dom, lom y abdal), nómadas irlandeses, yeniches, poblaciones denominadas “nómadas”, y personas que se identifican como “gitanos”.
Durante el régimen comunista de Nicolae Ceaușescu en Rumanía, casi no había referencias a los romaníes en los libros de textos escolares. En un intento por promover una identidad nacional unificada centrada en la etnia rumana, las experiencias y contribuciones de los romaníes, y de otras minorías, se excluyeron de los libros de historia.
Hoy en día, el Ministerio de Educación rumano supervisa múltiples opciones de libros de texto para cada asignatura.
El libro de texto de historia de la escuela secundaria (edición de secundaria), publicado en 2007, fue uno de los primeros libros escolares en mencionar la esclavitud de los romaníes. Sin embargo, abordó el tema a través de estereotipos, vinculó la posición de los romaníes con su “atraso”. “Desde su llegada a estas tierras”, indica el libro, “los romaníes fueron considerados un pueblo inferior por su estilo de vida atrasado y apariencia física. Por lo tanto, desde el principio estuvieron marginados y aislados”.
En cuanto al Holocausto romaní, en la versión del libro de texto de Niculescu se lee que “muchos fueron deportados y algunos murieron a causa del régimen de detención”. Los libros no dan más detalles que puedan facilitar mayor comprensión del contexto histórico.
El planteamiento de la historia de los romaníes no se trata solo de esclavitud, deportación y genocidio, sino también sobre dar visibilidad a quienes han superado estos traumas. Como sugiere Luiza Medeleanu, los estudiantes rumanos deberían aprender más sobre personas como Anna Frank, y también de Constantin Anica, joven sobreviviente del Holocausto gitano, para fomentar la empatía y el diálogo.
El caso de Grecia
Las primeras referencias a la población romaní en la región del Peloponeso se remontan al siglo XIV. Aunque no existe un consenso académico sobre las rutas y circunstancias de la migración romaní, se supone que su llegada es una consecuencia de las olas migratorias hacia Europa central, los Balcanes y Grecia—principalmente en las regiones de Tracia y Macedonia—, condicionadas por la gradual expansión del dominio otomano sobre los territorios del Imperio bizantino a finales del siglo XIV y principios del XV, que culminó con la caída de Constantinopla en 1453.
En conclusión, si se yuxtaponen los casos de dos países del sudeste europeo, Rumanía y Grecia, para que hoy más que nunca la representación de la historia en los libros escolares es complejo. No solo se trata de fechas y acontecimientos, sino también de incluir voces, enfrentar verdades incómodas y desmantelar perspectivas anticuadas. Aunque la historia del pueblo romaní está marcada por las dificultades y la resiliencia, desde la esclavitud hasta la sobrevivencia en el Holocausto, esta realidad a menudo se menosprecia o distorsiona en los libros de texto. Esto plantea una pregunta difícil pero necesaria: ¿Cómo podemos enseñar historia y que refleje las experiencias de todos?
Pese a su larga presencia en Grecia, los romaníes no adquirieron derechos políticos hasta 1970.




